LA TRADICIÓN
-El día de la tradición es el reconocimiento a la identidad argentina, a través de uno de los personajes más representativos del ser nacional, José Fernández, quien puso todo su empeño en defender a sus paisanos de las injusticias que se cometieron contra ellos. De esta atmósfera surgiría su más célebre obra, el poema gauchesco Martín Hierro, que narra la incorporación forzada...
-¡Un momentito, caballero!...
-...del protagonista al ejército, la huida y su amistad con Cruz. Todo el poema está impregnado...
-¡Un momento, carajo!...
-Pero, ¿quién se atreve a interrumpirme?...
-¡Soy yo, caballero! ¡Acá, en la fila ocho!
-¿Y qué le pasa, amigo? ¿Por qué no espera a que termine para hacer las preguntas?
-Porque yo no tengo preguntas sino afirmaciones. ¡Usted está faltando a la verdad, caballero!..
(Murmullo del público)
-¿Perdón?
-¡Qué está faltando a la verdad! El poema se llama Martín Fierro, no Hierro...
-Quise ser respetuoso, amigo. Nada más.
-¿Respetuoso de qué?
-De las formas. Todos sabemos que no se dice “fierro” sino “hierro”. Nada más. Tómelo como una licencia.
-Y el autor es Hernández, no Fernández. O sea que puso la hache en los lugares equivocados.
-¿Hernández? Esa sí que no la sabía...
-Y usted dijo Cruz, ¿no es así? Bueno, no era Cruz. Era Cross, un inglés que se había quedado en la pampa después de las invasiones...
-¿Cross?
-En efecto, caballero. Y quiero hacerle saber, además, que el día de la tradición no tiene nada que ver con Hernández ni con el Martín Fierro.
-¿Está seguro?
-Seguro como que me llamo Leonardo Ribeca. El día de la tradición, le cuento a usted y al público, evoca el nacimiento de Olegario Andrade, el autor de Shunko...
-¿Lo qué?
-Lo que escuchó. Y le digo más: usted, cuando hablaba, tenía a ese pelotudo ahí detrás tocando la guitarra, ¿no?..
-Si, claro. Era para darle un clima campero a la charla...
-Bueno, hace mal. Hizo mal. La guitarra no tiene nada que ver con la tradición...
-¿Cómo qué no?
-Yo no dije que no, sino lo contrario. No me confunda. La guitarra, le explico a usted y a todo este público pedorro, es un instrumento ruso que trajo a América el veneciano Marco Polo, no sé si me sigue...
-Lo sigo, lo sigo...
-No me siga más: ya terminé.
(Silencio en la sala)
-Bueno, amigo. Gracias por su explicación.
-No es nada, no es nada...
-Ahora, si nos hace la gracia de decirnos su gracia...
-Yo no hago gracias. Digo gracias, cuando corresponde, claro...
-¿Usted se llama?
-Leonardo Ribeca, ya le dije. Pero me dicen Vizcacha, el viejo Vizcacha.
-¿Y por qué le dicen así, si no es atrevida la pregunta?
-No, no es atrevida. Atrevido hubiera sido que me mostrase el culo, caballero. Le explico: me dicen Vizcacha porque me gusta escupir el asado...
-¿Cómo dijo?
-¿No se escucha ahí? Que me gusta escupir el asado, una tradición que inclusive aparece en el Martín Fierro, no sé si me sigue...
-Lo sigo, lo sigo...
-Bueno, no me siga más: he dicho.
-Muchas gracias. ¿Puedo seguir con la charla?
-Siga, siga nomás.
-Sigo. Ya que el amigo nos habló del asado, me encantaría agregar que el condimento típico del asado es el chimichurri, una salsa sabrosa que se compone de diferentes especias y vegetales naturales: ajo, pimiento rojo, perejil, orégano, ají, tomillo, cebolla y laurel, mezclados con agua, vinagre, azúcar, sal y aceite...
-¡Un momento, caballero!...
-¿Usted otra vez?
(Murmullo en la sala)
-Sí, caballero. No me he ido. Usted mencionó los ingredientes del chimichurri y nombró al tomillo...
-Si, ¿y?..
-Que el chimichurri no lleva tomillo, caballero.
-¿No lleva?
-No lleva.
-¿Y por qué?
-Porque no. Porque el gaucho no sabe que carajo es el tomillo. Como no sabe otras cosas, claro...
-Bueno, gracias por la explicación. ¿Puedo seguir?
-Siga nomás.
-Además del chimichurri hay otro aderezo para el asado: la salsa criolla. Lleva tomate sin piel, pimiento morrón, cebolla o cebolla de verdeo, aceite, vinagre y sal. Existen variaciones que agregan pimentón dulce y ají picante molido...
-¡Un momento, caballero!...
(Murmullo en la sala)
-¿Y ahora qué?
-¡Usted está faltando a la verdad, caballero!.. El poema se llama Martín Fierro, no Hierro...
-¿Qué dice? Eso ya lo dijo...
-¿Lo estoy diciendo o lo dije? No entiendo...
(Murmullo en la sala)


MilLady dijo
¡Un momento, caballero! Vuelve usted a faltar a la verdad. Ni tomillo ni perejil. A saber:
1/2 l. de agua
1/4 de vinagre
1/4 de aceite
1 cebolleta picada
1/2 pimiento morrón picado
2 pimientos choriceros picados
7 ajos picados
1 cucharada de orégano
1 cucharada de pimentón
2 hojas de laurel
Sal
- ¿Y cómo lo sabe?
- Porque soy Karlos Arguiñano.
- ¿Y qué sabrá un vasco de cómo se hace el chimichurri?
Buenísimo. El chimichurri también.
PD:
Los efectos secundarios de la inyección... ¿eran un cuento o no?
3 Diciembre 2007 | 01:44 PM