DIÁLOGOS $OCRÁTICOS
Sócrates va recorriendo las calles de Atenas enseñando a sus conciudadanos. Su palabra es respetada por todos, aún por los sordos.
Sócrates va con su túnica blanca anudada a la cintura, con el cabello blanco al viento, el poco que le queda, saliendo de sus sienes.
Camina lento, algo encorvado. Habla para sí mismo. Masculla. Sus conciudadanos lo ven pasar y dicen “¡Ahí va Sócrates!”, “¡Ahí va un hombre sabio!”. Sócrates los escucha pero sigue caminando, sin detenerse.
Su entrecejo está más fruncido que nunca: una pena lo desvela. ¿Alguna inquietud? ¿Algún quilombo? Chi lo sá...
De pronto lo cruza Polemarco, el breve. Sócrates lo apostrofa de arriba abajo, lo que no le demanda mucho tiempo. Polemarco no se inmuta: quiere beber de su sabiduría.
-Sócrates, necesito beber...
-Enfrente tienes un bar.
-...de su sabiduría.
-¿Qué quieres saber? No te olvides que yo nada sé.
-Vamos...
-Es verdad: solo sé que no sé nada.
-Dígame algo. Cualquier cosa. Le pagaré bien...
-Te equivocas, Polemarco. Solo los sofistas cobran por enseñar. Yo soy, digamos, un amateur de la docencia....
-Bueno, no importa. Dígame algo, lo que sea...
Sócrates busca entonces dentro de su túnica unos papelitos. Extrae uno, al azar. Lo lee durante dos o tres segundos y se pone a hablar.
-¿Qué es lo debido y conveniente que da el arte llamado Medicina?
-Da remedios para el cuerpo.
-¿Y el arte culinario?
-¿Culinario?
-La cocina, vamos...
-Ah!... Pensé... Eh... sazona los manjares
-Muy bien. ¿Y de qué se trata el arte que llamaríamos Justicia?
-Ha de hacer el bien a los honestos y el mal a los deshonestos.
-Así lo creo.
-Más bien...
-¿Y quién puede hacer el mayor bien y el mayor mal en caso de enfermedad?
-El médico.
-¿Y en el mar en caso de peligro?
-El piloto.
-¿Y si no llueve?
-¿Cómo?
-Es una broma. También deberás reconocer que para los que están sanos el médico es inútil.
-Hay cada uno...
-Por la misma razón sería inútil la Justicia si no hay deshonestos.
-Eso no me parece cierto.
-¿Es útil la Justicia aunque no haya deshonestos?
-Si.
-¿Y la agricultura?
-¿Eso que tiene que ver?
-Vos seguime. ¿Es útil la agricultura aunque no haya deshonestos?
-También.
-¿Para obtener cosechas?
-No, si va a ser para fabricar aviones...
-¿Y también es útil el oficio de zapatero?
-También.
-Para proveerse de calzado.
-Exactamente.
-Y bien. ¿Con qué objeto y fin puede ser útil la Justicia si no hay deshonestos?
-Para arreglar las diferencias.
-A ver: ¿Cuándo vas a formar un equipo de fútbol a quien querés de tu lado? ¿Al honesto o al buen jugador?
-A Messi.
-Contestame la pregunta.
-Al buen jugador.
-¿Y para la colocación de ladrillos? ¿Al albañil o al honesto?
-Al albañil.
-Para no hacerla larga... ¿Para qué elegirías a un hombre honesto?
-Supongo que para cuando está en juego una cuestión de dinero.
-Bien. O sea, siguiendo tu respuesta, que cuando vas a comprar un caballo preferís que te acompañe un hombre honesto y no uno que entienda de caballos.
-No. Prefiero uno que entienda de caballos.
-Y si vas a comprar un barco, ¿preferís al honesto o al piloto de barcos?
-Al piloto de barcos.
-Entonces, ¿en qué casos preferís el honesto a tu lado?
-Por ejemplo, cuando haya que hacer un depósito de dinero.
-Es decir, cuando se trate de conservarlo, sin hacer ningún uso de él.
-Exacto.
-Cuando se trate de mantener el dinero inactivo.
-En efecto.
-Y cuando se trate de ponerlo en actividad, digamos para hacer una inversión, ahí buscás a otro tipo.
-Claro.
-A uno que sepa de inversiones.
-Por supuesto.
-Bueno, diste con la persona indicada. Préstame mil dracmas que tengo un negocio que no puede fallar.
-¡Pero usted es un hombre honesto! Y los honestos no saben hacer negocios, solo conservar el dinero... ¿no quedamos en eso?
-Vos lo dijiste, no yo.
-¿O sea?
-Que hay excepciones.
-Ah...
-Ve a tu casa y traeme los mil dracmas.
-¿Puedo confiar en usted, don Sócrates?
El hombre sabio volvió a introducir otra vez su mano dentro de la túnica en busca de sus papelitos. Y extrajo uno al azar:
-¿Qué piensas del alma?
-No... No empiece otra vez... Voy a buscar los dracmas.
-¡Qué sea en billetes pequeños!


M dijo
:-)
Usté sabe de sofistas. Le digo más. Más. Podría ser uno muy bueno, si ya no lo es, sólo si se lo propone.
19 Agosto 2007 | 06:40 PM