Categoría: Diálogos
5 Octubre 2009
Hoy está con nosotros la afamada experta en razas caninas Pastora Alemán, quien nos contará algunos secretos del mundo de las mascotas, que no queda tan lejos de aquí, je... Así que, señora, deje lo que está haciendo y siéntese para ver y escuchar esta nota que va a estar muy interesante. Antes que nada Pastora, gracias por estar aquí…
-De nada.
-Gracias por venir…
-Lo mismo digo.
-Pastora, la primera preguntita. ¿Cuántas razas de perro hay? Si alguna vez se las contó, claro…
-Muchas. Y no exagero. Son tantas que los especialistas que las rastrearon por el planeta terminaron agotados y acabaron por rendirse.
-¡Qué interesante!...
-No crea. Hay cosas más…
-Hablando de razas…el pequinés, ¿de qué lugar es originario?
-Como su nombre lo indica, de Pekín.
-¿La India?
-Exacto.
-¿Y el chihuahua?
-De México, creo. O de Noruega, no estoy segura. No vine preparada. Lo que si le puedo decir es que estos animalitos antes eran devorados por los hombres ya que los consideraban un manjar exquisito… Bueno, esa costumbre, por suerte, fue abandonada y hoy ya no se practica. Se perdió para siempre la degustación de aquel plato de reyes, sabrosísimo, un poco salado quizás…
-Pastora, ¿qué me dice de los siberianos?
-¿Qué pasó?
-Hablo de los perros siberianos.
-¡Ah!, que tonta… Los siberianos, ¿esos que tienen los ojitos celestes, no? Bueno, es un perro muy fiel… Está considerado, le cuento, el mejor amigo del hombre…
-Pero…
-Si, si… Lo he oído en alguno de los foros a los que asistí y hubo gente, no digo toda, “gente” (gesto con los deditos) que dijo “es el mejor amigo del hombre”… ¡La pucha! La frase me pareció hermosa y es bueno que usted me haya hecho ahora esta pregunta…
-Pastora…
-Porque no quería que ese recuerdo muriera conmigo, la verdad. Es más: no me quisiera morir nunca, vio cómo es la vida, ¿no?... Con plata mejor, claro, pero de todos modos…
-Pastora, no se vaya por las ramas… Hablemos del dogo, ¿qué le parece?
-Como propuesta de conversación, poco atractiva… Pero ya que estamos aquí… Bueno, esta raza tiene dos ramas: el dogo común o tradicional, de toda la vida, que va a Quilmes, y el dogo argentino, una especie nueva y muy codiciada, que va a Temperley. El común ya sabemos que es un perro muy fiel, amigo del hombre, pastor de ovejas y muy guardián.
-¿Y el dogo argentino?
-También.
-…
-…
-Unas palabras para el dobermann.
-¿Se murió?...
-Algún dato. Algo…
-Buen perro el dobermann. Algo discriminado por su color, pero buen animal. Y le aclaro que es un mito eso de que el cerebro le crece y el cráneo no, y que por eso hay que arrojarlos a la basura a los cuatro años y medio. En realidad es al revés: le crece el cráneo y el cerebro sigue igual, pequeño, chocando contra las paredes. Por eso algunos se vuelven locos y otros se van al sur, al Bolsón o al Uritorco, depende…
-¿Por qué cuando son cachorros le cortan las orejas y se las pegan con cinta a la cabeza?
-Un dobermann me hizo la misma pregunta, muy angustiado.
-Pastora… Sáquenos de esta perplejidad. ¿Hay algún perro que sea más bueno que Lassie?
-No.
-Claro, claro… A ver, a ver…. Acá nos llegaron algunos mensajes de los televidentes. ¿Se anima a contestarlos?
-No me parece un acto tan valiente, la verdad…
-El benji, dice… ¿Qué raza viene a ser?
-No hablemos de razas, por favor, a esta altura de la historia…
-A ver ésta otra… ¿Qué me dice del San Bernardo? ¿Es cierto que siempre lleva consigo un barrilito con whisky colgado al cuello?
-Es uno de los problemas que todavía no hemos podido resolver: el alcoholismo de este animal. Estamos investigando para saber quién le vende el barrilito, porque creemos que no hay que penar al consumidor. Pero hay una mafia muy grande que se dedica a eso, la verdad… Y si seguimos buscando no sé adónde vamos a llegar... Y hablo de arriba, bien arriba….
-¿Le parece?
-Si, si… Arriba, arriba…
-¿Arriba? ¿Dónde?
-Arriba de la montaña, claro…
-Ah.
-Y si…Qué calor hace en el estudio, ¿no? Me permite esa revista para abanicarme, Carrizo.
-No soy Carrizo. Soy Badía.
-Disculpe.
-Una última consulta. ¿Es cierto que el Rottweiler es tan peligroso?
-¿El qué?
-El Rottweiler
-Ah!... No le entendía la pronunciación. ¿Es alemán, no? Bueno, esos perros son bravos, son bravos, la verdad… Yo le diría que no los ponga a cuidar jardines maternales y esas cosas porque de golpe ven un nene y piensan que es un paquete de Eukanuba. Hay que tratarlos con manos de seda y con pie de plomo. Hay que ternerlos cortitos, con la soga cortita, y no darles la mano porque se toman el codo… Se morfan el codo, en realidad…
-Bueno. Gracias por las explicaciones, Pastora. Y esperamos verla de nuevo por aquí muy pronto.
-Encantada. Eso si, me gustaría alguna vez hablar de temas más existenciales...
-Bueno, pero usted es veterinaria…
-Me refiero a la lombriz solitaria, el gato encerrado… en sí mismo, el perro del hortelano, el pato criollo… y esas cosas, ¿vio?
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20 Febrero 2009
-Tengo un programa muy lindo en el cable, ¿viste? Se llama “de vinos, tequila y algo más”.
-¿Algo más ¿Qué más?
-Yo qué sé. Valijas, por ejemplo.
-¿Valijas?
-Hablo de todo. De marroquinería, marrocs, marrocos, yo qué sé… ¿Sabés qué pasa? Yo soy un muchacho…
-¿Muchacho?
-Un muchacho con muchos intereses, ¿sabés? Por ejemplo: el tango. A mi me gusta el tango.
-Bueno…
-Un día, sentado a la mesa de esa confitería de San Martín y Corrientes, que ya no está, me encontré con Julio.
-¿Julio?
-Julio Togán, el marqués del tango le decían. ¿Te acordás?
-No.
-Bueno. Metió la mano en el bolsillo y sacó un papelito. Y me dijo: Mirá Rúben.
-¿Rúben?
-Si, el me decía Rúben. Mirá Rúben, me dijo, lo que escribí.
-¿Y qué era?
-La boleta de la luz. Se equivocó al agarrar el papelito. Pero después lo encontró y me lo hizo leer.
-Y…
-Y me emocioné. Hablaba del barrio, del acordeón, de la mina que lo había dejado y del barrio donde nació.
-Bueno… Muy original no era…
-No, pero él lo decía todo con tanta pasión… Se puso de pie y empezó a recitarlo de memoria, a los gritos… Fue en cana…
-Y…
-Después lo quise sacar, pero solo pudo acercarle cigarrillos. Se había encariñado con otro preso.
-No me digas qué…
-Y… Bueno, no en vano Julio fue un pionero en eso de los peluquines rojos que llevan los tangueros. El fue el primero y el resto lo siguió.
-Cuántos recuerdos.
-Y sí. El otro día, por ejemplo, me topé con el torito de Mataderos, ¿te acordás?
-¿Y qué pasó?
-Quedé hecho mierda…. Está viejo, pelado, gordo y soltero. Con decirte que no me reconoció… Después me fijé bien y me parece que no era él.
-Qué lo parió.
-Pedime un anís.
-Yo paso.
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1 Febrero 2009
“Los cohetes han producido desgracias lamentables, entre las que recordamos se encuentra el caso de la señora doña Micaela Peralta, de 32 años de edad que, llena de vida, asistía a la función de la Recoleta acompañada de sus tres hijitas cuando, repentinamente, un cohete volador, atravesando el espacio horizontalmente, fue a herirla en la frente, despedazando el cráneo y produciendo una muerte inmediata…”
-¿Eso cuándo fue?
-En 1800 y pico, en Buenos Aires. Lo cuenta José Antonio Wilde en Buenos Aires desde setenta años atrás. ¿Sabés a qué se refería? A los festejos del 25 de Mayo. El famoso cohete era fuego artificial, una cañita voladora, supongo...
-¡Qué lo parió!
-¿Y sabés quién era esa mina, Micaela Peralta? Mi tatarabuela…
-No…
-Y una de sus tres hijitas, obvio, mi bisabuela. ¿Sabés cómo murió mi bisabuela? De una bala perdida. Festejaban otra vez el 25 de Mayo, allá a fines del ochocientos cuando una bala perdida le cayó justo en medio del marote, de la cabeza. Fatalidades, que les dicen…
-La puta… No te puedo creer, la verdad…
-Y eso no es todo. Mi abuela…
-No me digas…
-No, mi abuela no. La hermana de mi abuela, mi tía abuela, ¿sabés cómo murió? Caminaba por la avenida Alvear, arteria elegante si las había, cuando de repente un piano se le cayó encima. La hizo crema.
-¡Qué desgracia!... Esteee, ¿fue un veinticinco de mayo también?
-No.
-Menos mal.
-Se rompió una cuerda… en fin. Decí que era un Steinway, por lo menos.
-Un Steinway ¿Qué importancia tiene?
-Y… no es lo mismo que te aplaste un piano de estudio marca pichicho. Pero la historia no acaba allí. Un primo de mi mamá, Eladio, no sabés cómo murió…
-Dale, contá. Ya estoy regalado…
-Caminaba tranquilamente, y subrayo eso de tranquilamente porque era un tipo muy atildado, un nene bien, impecable, traje y corbata, yo qué sé… Caminaba, decía, muy duque por una calle de Mataderos cuando desde la ventana de una casa salió disparado un corcho de sidra, con tanta puntería y violencia que se le incrustó en un ojo. Lo llevaron de urgencia al Santa Lucía, todo bien… Pero el caso es que se le hizo una infección que lo terminó llevando al viejo… En fin.
-Qué te puedo decir… Todas maneras pelotudas de morir, la verdad. Parece un mal de familia.
-Espero que no.
-Morir así, tan al pedo…
-Y…
-Como si uno al cruzar la calle con un amigo, justo en ese momento, sufriera un paro cardíaco y quedara seco, poco después de decir, por ejemplo, “parece que hoy va a llover”… Que feo que con el tiempo alguien preguntase cuáles fueron sus últimas palabras y tengan que decir “parece que hoy va a llover”…
-Triste, la verdad. Mejor morir en una batalla o aplastado por un Rolls Royce.
-Si.
-Escuchá esto otro y no te jodo más. Mi sobrino, un pibito, no sabés cómo murió…
-¡No me cuentes una de pibes!
-Rapidito. Estaba en Mc Donalds comiendo una hamburguesa con unos amigos. Al rato fue a buscar una coca al mostrador, y viste cómo son en ese lugar, todos andan a mil por hora, a la puta que lo parió, de aquí para allá, a los pedos. Bueno, el caso es que uno de los empleados que limpiaba las mesas, de torpe, le dio un codazo en el hígado. Nada del otro mundo. Pero el pibe se agachó por reflejo al mismo tiempo que alguien abría la puerta de una heladera… ¡Pum! Flor de tortazo en la frente: al suelo. Al instante, porque todo fue muy rápido, por el escándalo, retrocedió una de las filas que había frente a una de las cajas, y todos, todos, fueron pisando al pibe dando saltitos…
-¿Cómo dando saltitos?
-Es que todos se espantaban cuando sentían un cuerpo debajo y daban un par de saltitos… por la impresión, supongo… Bueno, te la hago corta. Parece que uno le metió un tacazo en el diafragma, yo que sé… Se quedó sin aire… En fin.
-Qué bárbaro…
-Y sí.
-Y vos, ¿no tenés miedo de que te pase algo así, tonto e inesperado?
-El otro día se cayó uno de esos balcones coloniales que hay en San Telmo. Por suerte iba por la vereda del frente. ¿Sabés qué pensé en ese momento? Quién habrá vivido alli, porque es una casa viejísima. ¿Y sabés lo que averigüé? Era la casona de la familia Peralta, la de Micaela, mi tatarabuela. Hoy es el museo del vestido o algo así.
-¡No me digas!
-Eso ocurrió el 25 de mayo, ¿qué tal? Y eso no es todo. El otro día visité el museo, te imaginarás. Lo primero que vi en la sala principal es un piano Steinway.
-¡Qué ironía!
-En otra de las salas hay un cuadro de mi tatarabuela. Está sentada, tres cuartos de perfil como se pintaba entonces… le descubrí una sonrisita, breve, una insinuación nomás.
-Un sonrisita…
-Si, como diciendo “ya te va a llegar a vos también”…
-Qué imaginación… Estás un poco obsesionado.
-¡No! que va… Estoy prevenido, eso sí. Y me cuido bien. Por ejemplo, cuando veo una obra en construcción cruzo la calle por las dudas de que a un albañil se le caiga el fratacho. O cuando hay un desfile no salgo a la calle por si a alguno se le escapa un tiro. No te olvides que son todas muertes pelotudas, exabruptos del azar…
-…
-Nunca paso entre dos autos estacionados ni cambio la bombilla eléctrica ni piso esas plataformas de madera que se ponen en las veredas cuando hacen arreglos, por las dudas de no terminar cinco metros bajo tierra o electrocutado…
-Bueno, che, basta de tanta pálida y disfrutemos de la comida que ahí llega.
-¿Qué pediste?
-Trucha con salsa holandesa, el plato de acá. ¡Mirá lo que esto! Ni te imaginás lo que es esta salsita con espárragos… ¿Querés probar?
-Dale.
-Cuidado con las espinas.
-…
-¿Y? ¿Qué te parece?
-…
-¿Y?
-…
-Negro, estás morado… respirá… ¡Mozo!
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16 Enero 2009
-Estoy viejo y choto, caraco…
-¡No diga eso, nono! Si está hecho un pibe…
-¡Ma qué pibe ni pibe! Me vi en una foto y parezco mi papá.
-Es que ése era su papá, nono. ¿No se dio cuenta?
-¿Era mi papá? Ya no distingo nada… ¡Estoy viejo y choto!..
-¡Pero no, nono!
-Si. El otro giorno quería acordarme del gol de Grillo a los ingleses… y no pude.
-Bueno… Es que fue hace mucho…
-¿Cómo hace mucho?... ¿No fue el domingo pasado?
-No, abuelo. Eso fue en 1953, hace más de cincuenta años…
-¡No me digas!.. Con razón…
-Por eso no se acuerda…
-¿Ah si? ¿Y cómo me acuerdo del día que lo echaron a Juárez Celman, el burrito cordobés?
-¿De eso se acuerda? ¡Pero no puede ser!... ¿Cuántos años tiene, nono?
-Ochenta y uno.
-Entonces no puede ser… Eso pasó en 1890. ¿Cómo se acuerda?
-Es que lo leí en un libro.
-…
-¡Ja, ja!... Te codí, nene. Ahora andá a comprarme mortadela que tengo hambre.
-No coma ahora, nono, que después no cena.
-¡Ma quien te dico eso! Me mangio la mortadela como aperitivo, y después me mangio la cena que hace tu mujer…
-Pero le va a hacer mal…
-No digas eso de tu señora, que cocina bien. Si te escucha, te mata…
-No digo eso… Eh… Nono, ¿se acuerda el numerito que me mandó jugar el otro día? ¿El 48?
-Si, ¿qué pasa?
-Salió a la cabeza y a los premios.
-¡No me digas!... ¿Cuánto ganamos?
-Nada. No lo jugué.
-¿Cómo?
-Es que no quiero alentarle los vicios…
-¡Maledetta suerte! ¡Me tocó un nieto pelotudo!...
-¡Era una broma!... Acá está la plata…
-¡Ya me parecía!... ¿Cuánto ganamos? ¿Dos millones?
-¿Qué dos millones?... Setenta pesos.
-¿Setenta pesos?
-Y claro. Usted me dio un peso para que lo jugase a la cabeza: setenta pesos.
-¡Setenta pesos di merda…! No quiero nada, guardátelos…
-¡Nono!
-Guardátelos o comprate algo vos.
-Nono, yo…
-Tenés razón. Andá a comprarme mortadela y traeme el diario El Mundo que hoy no lo compré. Con el vuelto salí de paseo con tu señora y los pibes, andá, andá…
-Pero nono
-Andá tranquilo. No me agradezcas nada.
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28 Noviembre 2008
-Yo me acuerdo de todo, y de lo que no me acuerdo es porque me olvidé. Estaré viejo, pero no gagá….
-Esta bien nono, si nadie lo critica.
-A mi me parece que sí, y a mi edad…
-A su edad… nada. Está todo bien. A usted siempre lo tenemos en la mejor consideración. Lo respetamos mucho.
-Sin embargo…
-Lo tenemos bien alto, abuelo. Lo hemos puesto allá arriba…
-Bajame porque me voy a ir a la mierda…
-¡Pero abuelo! Qué cosas dice. Usted sigue siendo un faro en la oscuridad, la luz que nos ilumina…
-No me doren más la píldora. ¿Qué quieren? ¿Plata?
-Plata, plata… no. Un préstamo.
-¿Un préstamo de qué?
-De plata, claro. Para llegar a fin de mes.
-¿Adónde quieren llegar? ¿Es muy lejos? Yo plata para el pasaje te puedo prestar… Dos, tres pesos…
-No abuelo. Un poco más: cien, doscientos…
-¿Pero qué pasaje querés sacar vos? ¿Un pasaje en avión?
-¿Qué pasaje?
-Para llegar a ese lugar que vos decís…
-A fin de mes, abuelo. Son unos días, no más.
-¿Y cuánto querés?
-Y… ¿un cien le parece?
-A mi no me parece, no sé a vos.
-Digamos un cincuenta. ¿Le va?
-¿Qué cosa le va? ¿En qué idioma hablás vos?
-Le va, le parece… Nada.
-¿Nada? ¿No sabés terminar las frases?
-Deje, deje abuelo. Yo me arreglo igual. Gracias.
-Pará, para…
-¡Sí!
-Al volver traeme un cajita de sellos Focus, que me está doliendo de vuelta el lumbago. ¿Te vas a acordar?
-¿De sellos qué…?
-O un pomo de Untisal, por si no hay…
-¿Untisal?.... esteee…. ¿Y la plata?
-Pagalo vos que yo después te doy. No creo que salga más de dos o tres pesos…
-Está bien abuelo.
-¿Qué?
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16 Octubre 2008
-Hola… ¿Diseño?
-Si.
-Le quieren hablar de Fábrica.
-Bueno.
-¿Le paso la llamada?
-Sí, sí. Claro.
…………
-Hola. Habla Juan Méndez, de Fábrica. ¿Con quién hablo?
-Lucas Volpi, de Diseño.
-Encantado Volpi.
-Igualmente.
-¿Usted está al tanto del tema Pene?
-Si, claro. Soy el jefe del proyecto.
-Muy bien, muy bien. Así es mejor porque si no me van pasando de persona en persona y no terminamos más. Este… Dígame Volpi…
-Lo escucho.
-Acá me llegó el diseño.
-Si, si… Lo enviamos nosotros.
-Pero creemos que hay un error.
-¿Cuál?
-¿Es posible que el pene sirva tanto para reproducción como para micción?
-Si, si. Es correcto.
-¡Pero cómo es posible!
-Bueno Muñoz…
-Méndez.
-Méndez… perdón. Diseño no pudo encontrar otra solución y el aparato en cuestión va a tener que servir para las dos cosas.
-¡Es absurdo!
-No, no lo es. Hemos acondicionado una serie de conductos y fibras nerviosas, que no se ven por fuera, que serán las encargadas de hacer las cosas como correspondan. Cuando el tipo tenga ganas de hacer pis, hará pis. Y cuando tenga ganas de… eso… hará eso… ¿Se entiende? No podíamos hacer un tipo con dos penes, uno para cada cosa…
-Pero así va ser complicado.
-No decimos que sea fácil, pan comido, pero ahí en Fábrica hay gente muy capaz que va a saber resolver el problema.
-¡No me dore la píldora, Volpi!
-¡No le doro nada, Muñoz! Es la verdad.
-Le agradezco, Volpi, pero es un verdadero embrollo eso de hacer que un órgano sirva para dos cosas.
-¡Pero ustedes ya hicieron algo así! Acuérdese de las orejas: sirven tanto para escuchar como para apoyar las patillas de los anteojos.
-Bueno, pero…
-O de las axilas, sin ir más lejos. Sirven para ponerse desodorante y el termómetro.
-Es verdad…
-O la lengua, que sirve tanto…
-Está bien, está bien Volpi. Me convenció.
-Bueno, le agradezco su comprensión, Muñoz.
-Méndez.
-Méndez.
-De paso, Volpi, ya que estoy hablando con usted le quería consultar por el próximo proyecto. El de la terminal del aparato digestivo.
-¡Ah si!... Bueno, estamos en eso.
-La que va al final de la espalda.
-Sí, sí. Ya me di cuenta.
-¿No servirá también para más de una cosa, no?
-Y… uno nunca sabe, Muñoz.
-Porque entonces habrá que estar muy atento con la forma.
-Mire, lo que está en estudio es una forma muy sencilla, inexpresiva diría.
-¿Inexpresiva?
-Si, como si fuera una cara que no dice nada.
-Ajá. Muy bien…
-Con cierto encanto a pesar de todo.
-¿Con cierto encanto?
-Eso dice el dibujante que está como embelesado por su obra.
-¡No me diga!
-Si, si.
-Ay.
-¿Qué fue eso?
-Nada, nada. Estee… ¿Lo van a hacer igual para el hombre que para la mujer?
-Igual, igual. Bah… más o menos. La terminal de la mujer será un poco más redondeada, parada y abundante. Y sin pelos.
-¿Por qué?
-Porque así nos gusta más…
-Está bien. Bueno, no lo molesto más, Volpi. Sigo trabajando. Quipintach.... ¡Ah! Perdón... ¿Ya le pusieron nombre?
-Todavía no. En eso andamos para el culo.
-Ya veo.
-Keep in touch, Muñoz.
-Eso.
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25 Septiembre 2008
-¡Nene! ¡Levantate caraco que es tarde! La puta…
-¿Eh? ¿Qué pasa Nono?
-¿Má come qué pasa? ¡Levantate que vas a llegar tarde al laboro! La puta…
-¿Pero qué hora es?
-Qué hora é, qué hora é… ¡Las cinco de la mattina! ¡Arriba, caraco!...
-¿Las cinco? ¡Pero abuelo, yo entro a las once!...
-¿Come qué a las once? ¿Qué clase de laboro es ése?
-Diseño gráfico, Nono. ¿No se acuerda que soy diseñador gráfico?
-¿Diseñador de qué…? ¡Má en esta casa sono tutti una manga de maricone…! …Diseñador… ¡Ya te iba yo a dejar essere modisto de mujeres, la puta…!
-¡No soy modisto, Nono!... Soy diseñador, trabajo en una agencia de publicidad… ¿Ya se olvidó, Nono?...
-Nono será tu abuela, maricone…. ¡Vagoneta!, ¡Tirifilo!....
-¡Bueno, Nono! Ya es suficiente. Me levanto porque así no se puede dormir…
-¡Dale! Levantate así me hacés compañía, que si no me aburro en la cocina…. Estoy haciendo la cruzada, ¿venís?...
-Ya voy, ya voy Nono… Espere que voy al baño…
-Vení que yo te hago el mate cocido…
-Quiero café, Nono, no mate…
-Ya te preparo el mate…. Y el pan con manteca…. ¿Má, qué es eso que sacaste de la heladera?
-El Activia, Nono. Es para regular los intestinos.
-¿Un purgante? ¿Leche de magnesia?
-No, es un regulador.
-Yo una vez tuve un bolo fecal, ¿te conté?…
-Ahora no, abuelo, que estoy por desayunar…
-Nunca me dejan hablar a mí, la puta…. ¿Y esa botellita qué es…?
-Es el Actimel, Nono. Es para las defensas…
-Ma, ¡vos estás hecho mierda, Albertito!... A tu edá yo era de fierro… ¡Cuándo se me paraba rompía lo pantalone, rompía!….
-¡Bajé la voz, Nono, que vamos a despertar a todo el mundo!...
-¡Y que se despierten, manga de maricone!... ¡Cómo van a estar durmiendo a las cinco de la mañana… ¡Vagonetas!...
-Abuelo… Nono…
-¿Qué te pasa?
-Qué se le cayeron los calzoncillos…. Levánteselos…
-¡Estos calzoncillos de mierda se caen a cada rato!... ¿No tenés unos tuyos para prestarme? Estos están todos rotos….
-Ahora me fijo, espéreme acá…. Tome, Nono. Use estos.
-¿Y esto qué es? ¿Una bombacha?...
-¿Qué bombacha? Es un boxer…
-¿Bombacha para perros?... ¿Pero qué te crees que soy yo, nene? La puta….
-¡Má si! ¡Déjeme desayunar en paz, Nono!... ¿Para qué me hizo levantar…?
-Para hacer la palabra cruzada… A ver vos, que fuiste al colegio. ¿Qué quiere decir ésta: persiana anclada?... Siete letras…
-¿Cómo?
-Persiana anclada, siete letras….
-¿Persiana anclada? ¡Qué raro! No me doy idea de qué puede ser… ¿La persiana de un barco?...
-“Persiana de barco” es muy larga…
-Estoy pensando en vos alta, Nono… ¿A ver? Déjeme leer a mí… Mmmm… ¡Persona anciana dice, abuelo!... ¿Qué persiana anclada?...
-¿Así?... Es que no encuentro los anteojos y me puse los de tu madre… ¡No se ve un caraco!... ¿Y qué quiere decir eso?...
-¿Siete letras?... Mmmm… ¡Geronte!... ¡Ya está! Geronte, Nono…
-¿Geronte? ¿Cómo el jefe de una compañía?...
-No. Eso es gerente.
-¿Y geronte qué es?
-Un abuelo, una persona mayor… Cómo usted, Nono…
-¿Yo soy un geronte?.. ¿Ma per qué no te vas a la puta que te parió, desagradecido?... ¡Maricone!.. ¡Veleta!...
-¡Pero abuelo!...
-La próxima preparate vos el mate cocido… ¡Te voy a dar geronte! La puta…
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22 Agosto 2008
-¿Sabés lo qué pienso a veces?
-Alguna boludez, supongo.
-Pienso en esos pibes que hacen malabarismos delante de los autos, en los semáforos, ¿los viste?
-Cómo no.
-Bueno, que esos pibes, en realidad, hacen lo que hacen porque les gusta. Les encanta pasarse horas delante de los autos en cada semáforo… porque son así, extraños. En realidad, creo, todos ellos son millonarios. Están llenos de guita y aburridos. Y por eso hacen lo que hacen. Eso es lo que pienso.
-Pero Nano, vos cada vez estás más pelotudo…
-Eso es lo que pienso, no es que me lo crea. Otras veces pienso que todo el mundo, toda la gente, son actores de una película en la que yo soy el único protagonista, pero nadie me lo dijo. ¿Viste Truman Show? Bueno, algo así.
-Y vos sos el protagonista…
-Así es. Eso pienso.
-¡Que lo parió!…. Me parece que te hizo mal mirar tanto tiempo la cara de queso de De Angeli, el turro ése…
-Pero lo que te dije no es que me lo crea, sino que a veces lo pienso. Son cosas que me pasan por la cabeza, nada más
-Claro, claro….
-¿Te cuento otra?
-¡No, por favor!...
-¡Dale!... ¿Qué perdés?
-Reflejos.
-¡Dale, dale!
-Bueno, está bien.
-Gracias. Mirá, a veces pienso que tu mujer, la Polaca, en realidad no es una mina sino un tipo.
-….
-¡Ojo! No lo digo porque sea fea, hombruna… ¡No! Son esas boludeces que se me pasan por la cabeza … ¿No te enojás, Loro, no?
-…
-¡Son boludeces! Tenés razón… La Polaca, ja…
-…
-Con esas tetas que tiene, ¿no? La Polaca… Ja…
-…
-Con ese culo…
-¿Quién te dijo que es un tipo? Decime.
-¿Cómo quién me dijo? Nadie, son boludeces mías…
-No, no… A vos alguien te habló.
-¿Qué?
-Alguien te habló y te dijo. Mirá, lo de la Polaca es cosa mía. No te metas.
-Pero…
-Pero nada. Hablemos de otra cosa.
-….
-….
-¿Sabés lo que pienso cuando me como un bombón de licor?...
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