La Coctelera

EL ENMASCARADO NO SE RINDE

Seis años y medio...

Categoría: confesiones de invierno

8 Septiembre 2008

LA CITA



Estaba buena la correntina. Buena, buena. Yo tendría por entonces unos 18 años y ella 20 o un poco más. Los dos vendíamos terrenos –supongo que inexistentes- en la costa uruguaya. Mi novia de entonces me había convencido de dejar el laburo formal y correcto que tenía, con horario fijo, por esa utopía berreta y trucha que era vender terrenos en Uruguay. Lo mismo que estaba haciendo ella con resultado nulo. Cuando uno mira para atrás en su vida y se ve actuar de manera tan boluda, entiende algunas conductas de terceros en el presente.

Bueno, el caso es que la correntina aquella tenía fama de ser medio trola. El dato, aunque parezca increíble, me lo había dado mi novia. Decirle a alguien de 18 años, por más que sexualmente estuviera bien atendido, que hay otra fémina, que además estaba re-buena, que es trola, es como dejarle servido un vaso de agua fría a un sediento en el desierto, pidiendo que no lo beba.

¡Cómo me calentó la cabeza la correntina a partir de entonces! ¡Las fantasías que me hizo imaginar! En medio de esas ensoñaciones, claro, aparecía la figura de mi noviecita, grácil y etérea, pero entonces irrumpía de nuevo la potente silueta de aquella especie de vedette, como un tanque de guerra llevándose todo por delante. Por supuesto, no pasó mucho tiempo para que de las fantasías pasara a la obsesión por las realidades.

Aclaro que las ventas de terreno se hacían de manera individual y que no había chances de salir de a dos. O sea que estar a solas con la correntina, contando con la vigilancia estricta de mi novia, era poco menos que imposible. Pero, uno siempre se caracterizó por encontrar salidas y yo encontré una.

Cierta tarde me la topé de “casualidad” en el ascensor y fingí ir para el mismo lado que iba ella: para el barrio de Once. Allí fuimos. En el trayecto estuvo de lo más simpática conmigo, haciendo bromas, sonriéndome a cada rato con esa bocaza que me la hubiera comido allí mismo, en la calle, a la vista de todos.

Llegamos a plaza Once, lugar desangelado si los hay. Y nos pareció piola a los dos irnos a tomar un café justo enfrente, sobre la calle Pueyrredón, en una confitería muy amplia.

Nos sentamos a la mesa y la conversación pasó enseguida de las bromas y los chistes a los escarceos personales. Es decir, al prólogo de la infidelidad. El lenguaje se hizo más íntimo, más cálido. Me dijo que no estaba saliendo con nadie y que le gustaría hacerlo, que ya estaba extrañando la compañía masculina. Yo le mentí que estaba medio aburrido con mi novia (la pasaba fenómeno) y que pensaba que ella era muy linda y que no entendía cómo no estaba saliendo con nadie. Nos miramos un par de veces con doble intención, y nos tocamos las manitos muy tiernamente. Todo estaba dicho sin decirlo: de allí, al telo.

Pero…. esta maldita palabra. Pero…el diablo metió la cola. En realidad no fue el diablo sino el descuido personal. En cierto momento la correntina (ni idea de cómo se llamaba) se levantó para ir al baño. Verla irse fue un verdadero placer, porque tenía un cuerpo perfecto. Esperé ansioso su regreso bebiendo el café frío que quedaba en la taza, mientras imaginaba la batalla campal, cuerpo a cuerpo, que tendría lugar en pocos minutos. Eso imaginaba. Lo que no me había pasado por la cabeza fue que volvería del toilette con un moco pegado debajo de la nariz…. No era un moco más, un moco común, sino uno enorme que hizo que en una millonésima de segundo dejara de verla como una actriz porno para considerarla poco menos que un obrero de la construcción, con casco amarillo y todo.

Me enfrié, me congelé. Quedé tan paralizado por aquella secreción, aquella serosidad verde oscuro, que no tuve fuerzas para decirle “limpiate ahí”, con lo que, quizás, la historia hubiese cambiado. Pero no. Mientras yo miraba espantado poco menos que la cara de Bela Lugosi en calzoncillos, ella hablaba y hablaba, hacía mohínes, y me buscaba la mano - que yo retiraba con sigilo -, para avisarme que estaba lista para las dos horas de amor.

Y yo, nada. Mudo. Sabiendo que era tarde para decirle “limpiate ahí” porque ella se hubiera dado cuenta que estuve no sé cuánto tiempo mirándola sin hablar.

No sé que habrá pensado ella con mi repentino cambio de actitud. Recuerdo, eso sí, que le dije que estaba apurado para ir no sé adonde. Ella me dijo que también tenía que irse: se dio cuenta de que algo había pasado, no sabía qué, y no quería preguntar.

Ni se imaginaba que era por el moco, que seguía allí, como una banderilla en el lomo de un toro.

Que ya era toro y no vaca.

Tags: humor

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11 Julio 2008

CÓMO CONOCÍ A SARA



Conocí a Sara mientras ella salía y yo entraba al baño de la confitería Solórzano, de Cobo y Curapaligüe. Ella llevaba puesto un trajecito sastre príncipe de Gales gris y yo un pantaloncito y una camiseta de Banfield porque venía de jugar al fútbol en la placita.. Lo primero que me llamó la atención fue su cabello castaño y sus ojos color marrón. En realidad, no sé porque me llamaron la atención. Quizás porque me hicieron acordar a mi tía Inés.

Cuando regresé del baño sin lavarme las manos le pedí permiso para sentarme a su mesa. Y me lo dio.

-¿Cómo te llamás? –le pregunté en tono inquisidor.

-Sara –me dijo-. Sara Tustra, igual que el filósofo. Y no hagas chistes, por favor –me rogó.

No entendí que quiso decir con eso de los chistes, así que seguí con mi agudo interrogatorio

-¿De qué signo sos?

-De Virgo. Y no hagas chistes por favor- insistió.

Estaba un poco tensa. Lo noté enseguida porque se le quebró el pocillo de café entre sus manos y porque cuando el mozo se acercó para pasar un trapito por la mesa le contestó con un sonido gutural incomprensible.

-¿Siempre venís por aquí?

-De virgo –volvió a decirme, olvidándose que ya me lo había dicho.

Nos quedamos mirándonos unos cinco minutos a los ojos hasta que parpadeé. Volví a hablar para cortar el silencio.

-Qué terrible lo que pasa en el Líbano, ¿no? –comenté para hacerme el interesante.

-Casi nunca, y eso que trabajo aquí al lado, en la perfumería- precisó con siete minutos de retraso. No había dudas de que Sara era una mina distinta, especial. Me propuse entonces entenderla, descifrarla.

-Sara –le dije- No quiero que esto termine aquí, quiero verte otra vez. No te vayas, campeón.

Fue inútil. O fue una inútil. Porque se levantó, tomó su cartera y partió raudamente para nunca más volver.

Ahí noté que tenía patitas de tero. Odio las mujeres con patitas de tero.

Tags: humor, amor

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17 Junio 2008

CACEROLA DE TEFLÓN


No te oí... En los días del silencio atronador.
No te oí junto a las madres del dolor,
no sonaste ni de lejos, por los
chicos, por los viejos olvidados.

No te oí... Puede ser que ya no estoy oyendo bien,
pero al borde de las rutas de Neuquén,
no te oí mientras mataban por la espalda a mi maestro.
Y entre nuestros cantos desaparecidos
yo jamás oí el sonido de tu tapa resistente,
que resiste comprender que hay
tanta gente
que en sus pobres recipientes sólo guarda una ilusión.

Cacerola de teflón, volvé al estante,
que la calle es de las ollas militantes,
con valiente aroma de olla popular.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a sonar con los tambores militares
como tantas veces te escuché sonar.

No te oí... cuando el ruido de las fábricas paró,
cuando abril su mar de lágrimas llenó.
No te oí con los parientes del diciembre adolescente, asfixiado.

No te oí. Puede ser que mis oídos oigan mal,
pero no escuché en la exposición rural,
reclamar por el jornal de los peones yerbateros,
por la rentabilidad de los obreros,
por el tiempo venidero, porque venga para todos.

No te oí ni te oiré porque no hay modo
de juntar tu avaro codo con mi abierto corazón.

Cacerola de teflón, volvé al estante
de los muebles de las casas elegantes
que las cocineras te van a extrañar.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a sonar en los conciertos liberales
como tantas veces te escuché sonar.

No te oí en el puente de Kosteki y Santillán
No te oí por el ingenio en Tucumán.
No te oí en los desalojos ni en los barrios inundados de este lado.

No te oí, en la esquina de Rosario que estalló
Cuando el ángel de la bici se calló
y sus ángeles pequeños se quedaron sin comida.

Y jamás te oí en la vida repicar desde acá abajo
por un joven sin trabajo, a la deriva.
Debe ser que desde arriba,
desde los pisos más altos
no se ve nunca el espanto y las heridas.

Cacerola de teflón, volvé al estante.
Yo me quedo en una marcha de estudiantes
donde vos nunca supiste resonar.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a llenarte de los más ricos manjares
que en la calle no se suelen encontrar.

Gracias, Ignacio Copani.

Tags: realidad

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1 Diciembre 2007

LA VACUNA


-¿Sabés qué es lo que siempre me divirtió más? Que al canchero, al tipo que se hace el piola con algo, le salga el tiro por la culata. Que mientras te esté mirando muy ufano se le venga la maroma por detrás sin que se de cuenta.

-¿Cómo es eso?

-Te lo explico con un ejemplo. Cuando me fui a hacer la revisación para entrar en la colimba todos teníamos un cagazo padre. ¿Sabés por qué? Porque te aplicaban una vacuna en la espalda que decían que dolía mucho, que era puro aceite... ¡Si hasta le teníamos más miedo a la vacuna que a pasarnos un año en Zapala!...

-¿Era para tanto?

-¿Era para tanto? Cómo se nota que vos te salvaste... Mirá, se contaba que esa vacuna no solo era dolorosa, una verdadera carnicería, sino que sus efectos también eran destructores. Aseguraban que, después de aplicada, la pija no se te paraba por un mes, que te provocaba vómitos, fiebre, seborrea, yo qué sé...

-Exagerás.

-Si, exagero, exagero... Pero, bueno, el caso es que llegó el fatídico día de la vacuna. Y allá estábamos los pollitos esperando turno en el matadero... Era en los cuarteles de Palermo, me acuerdo. Estábamos afuera, en un patio, unos cuarenta, cincuenta pibes con un cagazo padre. Los milicos iban llamando de a uno, por el apellido, y ahí tenías que entrar al edificio. Cada vez que salía uno, llamaban al siguiente. Nosotros campaneábamos a los que salían para ver sus reacciones, adivinar como se sentían, entender cómo habían hecho para sobrevivir...

-¿Y cómos salían los pibes?

-¡Hechos mierda!... Pero no todos, claro. Estaban los que salían como habían entrado, inmutables. Esos nos despertaban alguna esperanza de salvación, pero eran la minoría. Casi todos salían con la mirada perdida, encorvados, con lagrimitas en los ojos... Te juro que cada vez que me acuerdo se me pone la piel de gallina...

-¿Y?

-Esperá. Después estaban los cancheros, de los que te quería hablar. Esos salían con el torso desnudo y la camisa en la mano, porque era febrero. Salían con la camisa en la mano y te miraban con suficiencia, como diciendo “yo me la banco”, y se iban poniendo la camisa mientras caminaban despacio. Esperaban quealguien se acercase a preguntarles y uno lo hacía, porque podían más las dudas, el temor, que la certeza de recibir una respuesta trucha. Porque te contestaban que no era para tanto, que ni sintieron el pinchazo y otros cuentos por el estilo. Estoy seguro de que les dolía hasta la vesícula, pero disimulaban para hacerse los valientes, los hombrecitos... ¡Yo odiaba a esos tipos!... Hasta que pasó lo que tenía que pasar.

-¿Qué pasó?

-Pasó que salió uno de esos tipos, los del torso desnudo y la camisa en la mano... los cancheros. Pero ese era el peor de todos. Caminaba despacio el guacho, como arrastrando los pies, y nos miraba a todos a los ojos con una sonrisa en los labios... Mirá, si hasta no hizo falta preguntarle nada. Mirando así, al bulto, tiró: “No pasa nada...”. No me olvido más: “No pasa nada”, dijo y siguió caminando despacio... Hasta que nos dio la espalda y lo que vimos nos horrorizó: tenía como un huevo a la altura del omóplato derecho, del que corría un hilito de sangre... No pudimos reprimir un especie de aullido de terror que el pibe alcanzó a oír...

-¿Y qué hizo?

-Se detuvo al instante y se llevó una mano a la espalda... Cuando sintió el huevo debajo de la palma y notó que no solo tenía una hinchazón sino que le salía sangre, se le descompuso la cara y se quebró...

-¿Se puso a llorar?

-No, no... se quebró literalmente. Se agachó y se llevó las manos a la cabeza. Yo no dije nada, pero se me debe haber escapado una sonrisa...¡Mirá al canchero! Mucha pinta, mucha suficiencia y terminó peor que nosotros...Ahí, mirá vos, se me fueron los temores. Me dije “de algo hay que morir” y cuando escuché soldado Piovera supe que iba a entregar mi espalda con honor.

-¿Y fue así?

-Más o menos. Después de la aplicación me desmayé... ¡En serio! Me tuvieron que llevar al dispensario, acostarme en una camilla y darme de beber licor de las hermanas... Pero yo no me había hecho el canchero, así que tenía todo el derecho de caer redondo...

-¡Qué lo parió!

-¿Qué te pasa, Mendieta? Pidamos otro Gancia, dale...
-Bueno.

Tags: humor, colimba

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24 Noviembre 2006

IRRESPETABLE PÚBLICO...

...Con motivo de cumplirse en el día de la fecha el primer aniversario de este blog, los que hacemos El Enmascarado no se Rinde nos hemos reunido en esta cantina para... para... ¡pará idiota, no tirés panes!... para festejar el susodicho acontecimiento. Y como no hay mejor manera de festejarlo que con una comida, acá estamos todos para dar cuenta de este suculento menú. Bueno, antes de seguir con la degustación me gustaría que hablara el capo del blog, el señor Enmascarado... (se oyen dos o tres aplausos y una cruel silbatina)... Lo escuchamos... (el Enmascarado se pone de pie)...
Enmascarado: Señoras y señores: Parece que fuera ayer cuando empezó esta historia...
Grito feroz de alguien de la mesa: ¡¡¡Andá a la puta que te parió!!!...
(Risotadas generales, panes voladores y un par de vasos de vino derramados sobre el mantel de papel)
Enmascarado: Parece que los muchachos están divertidos, ¿eh?... Bueno, pero si no hacemos un poquito de silencio me siento y chau...
Varias voces: ¡Dale! ¡Hablá boludo! ¡No seas cagón! ¡No te hagas el fino! ¡Burro!, etc, etc, etc...
Enmascarado: Bueno... decía que parece que fuera ayer cuando empezamos con esta historia. No sabíamos qué era un blog ni mucho menos cómo armarlo, pero pronto descubrimos que no era tan complicado, aunque nos encontramos con algunas dificultades...
Una voz: ¡Inútil!
Otra voz: ¡Comprate un cerebro, idiota!...
(Risotadas generales y alguien que cae de la silla)
Enmascarado: Aprendimos con el tiempo y después de cometer varios errores. Hasta que finalmente la cosa se enderezó...
Una voz: ¡Aprendé del ejemplo!
(Risas generales)
Enmascarado: Habíamos empezado con otro nombre, Garrik, hasta que un día nos dimos cuenta de que íbamos por el camino equivocado...
Una voz: ¡Culpa tuya!
Otra voz: ¡Asumilo!..
Enmascarado: Lo asumo, lo asumo... Pero eso ya es historia vieja. Hoy hemos decidido publicar relatos más elaborados y ya no nos consume la fiebre de editar algo todos los días. Creo que ese fue el cambio más sustancial...
Una voz: ¡Hablá de la columna de la derecha!...
Enmascarado: Cierto, perdón. Estamos orgullosos de haber incorporado la columna de la derecha como un espacio de texto alternativo. Nos da mucho aire para reflejar cosas más pequeñas y divertidas....agregaría que algo delirantes
Una voz:¡Hablá de los amigos!...
Enmascarado: Sí, sí... no terminé. Otra novedad es que no publicamos fotos en el espacio del texto principal sino en la columna... Qué cambiamos de contador para evitar los pops tan molestos...
Una voz: “Los pops tan molestos”...¡ayaaaa!... Como sabe el señor...
Enmascarado: Fuimos aprendiendo juntos, che. Y qué, como iba diciendo, con tantos cambios el blog se nos hizo una exigencia mayor porque recibimos más visitas. En los últimos treinta días tuvimos más de diez mil y ya pasamos las treinta mil...
Una voz: ¡Vamos, todavía!....
(Aplausos generales)
Enmascarado: Y ahora quiero hablar de los amigos...
(Silencio general)
Enmascarado: En primer lugar de nuestra primera amiga, el primer enlace que tuvimos. La inolvidable Karen, Ojos de Terciopelo, que se nos fue tan joven...
Una voz: ¡Un brindis por Ojitos!...
(Todos se levantan y chocan los vasos en respetuoso silencio. Después aplauden)
Enmascarado: Nunca la olvidaremos. Por eso sigue apareciendo en nuestra portada y así será por siempre...
(Aplausos)
Enmascarado: Tampoco queremos olvidar esta noche a Lucía, la uruguayita de Paysandú ni a Mariam, nuestra admirada filósofa de El Mochuelo...
(Aplausos)
Enmascarado: Por ellas dos tenemos un afecto entrañable, eso lo sabemos todos..
(Aplausos)
Enmascarado: También queremos saludar a los más nuevos...
Una voz: ¿Y Lucas?
Enmascarado: Ah, cierto. Me olvidaba del colombiano. Un abrazo grande para Lucas...
(Aplausos)
Enmascarado: Y decía que también queremos saludar a los más nuevos pero no menos fieles, como la talentosa Milady, el genial autor de Mariana la Aldeana, y Wendy. ¡Bienvenida, Wendy!...
(Aplausos)
Enmascarado: Y a todos los chicos: Una más y yo, Las Malas Horas, Borborismo Cerebral, El Jorobadito, Historia de Egipto, La Estrella de Max, Mamporrero, Palabras, Palabritas y Palabrotas, Poesía Cotidiana y Silvina, la tanguera...
(Aplausos)
Enmascarado: Y en esta noche de agradecimientos no podemos olvidarnos de La Coctelera, la casa que nos aloja....
(Algunos silbidos)
Enmascarado: No, no. No seamos injustos. Pese a las fallas técnicas que nos obligaron a cambiar de plantilla dos veces y otras cosas, La Coctelera es el mejor espacio para los blogs en castellano. Y se los digo después de haber publicado en Blogger y Bitácoras, donde uno se siente como si arrojaran una botella al mar... Tanta soledad...
Una voz: ¡Puto!...
Enmascarado: ...mientras que en La Coctelera uno forma parte de una comunidad. Eso es innegable...
(Aplausos)
Enmascarado: Por último...
(Se escucha un ruido seco. Uno de los comensales golpeó su cabeza contra la mesa, totalmente borracho)
Enmascarado: A ver... ¡Llévenlo al baño y mójenle la cabeza, por favor!... Gracias. Decía que por último quiero prometer aquí que no cejaremos en nuestra lucha contra la neurosis general, el aburrimiento y la mala onda. Y que seguiremos escribiendo disparates hasta que disponga dios porque no solo le hace, suponemos, bien a los que nos leen sino a nosotros, que somos unos verdaderos plomos de mierda....
Una voz: ¡Plomo serás vos, imbécil!...
Varias voces: ¡Andate a la mierda!, ¡Largá el alcohol, curda!, ¡Largá el faso!, ¡Atorrante!, etc, etc, etc.
(La cena terminó en un descontrol con varias sillas rotas y el Enmascarado en la Comisaría 51 por no haber podido pagar el total de la consumición ni los destrozos. Se aceptan donaciones y cigarrillos).

Tags: humor

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29 Abril 2006

BUSH DIJO QUE, PENSÁNDOLO BIEN, ES UN BOLUDO

El presidente se confesó anoche frente a los medios en una actitud insólita para un mandatario y, más aún, tratándose del líder de la primera potencia interplanetaria. El hombre nacido en el estado de Texas un día del siglo pasado, reconoció que se está mandando muchas cagadas y que, para muchos, es un soberano hijo de puta.
“Sé que no estoy haciendo las cosas bien, pero ¿qué quieren?, a mi me metieron en esto desde que era chico. Fue mi viejo, el ex capo de la CIA. Me impuso esta cosa de la política, la guita y el poder... Yo era un boludo alegre, meta porro, hamburguesas y cerveza. Yo qué sé. Nunca me gustó estudiar, tengo una dislexia que no me deja concentrarme en nada. No retengo un apellido ni que me apunten a la cabeza con una Mágnum. Y bueno, así a los tumbos, como se pudo, terminé aquí, en el salón oval. Ustedes saben que los norteamericanos votan cualquier cosa, esa es la verdad”, admitió con los ojos vidriosos inundando la sala con su aliento a Jack Daniels.
Más relajado después de haberse sacado esa mochila de la espalda que le impedía ser auténtico, continuó con su perorata frente a una platea de mandíbulas caídas: “Esto es así, una mierda. No sirvo para esto, pero aquí me ven, dominando el mundo. Me mando una cagada tras otra: lo de Irak, lo de Afganistán, haber nombrado a ese bicho de la Condoleeza, sacarle la guita a los pobres para dársela a los ricos... Ahora me preparo para hacer desaparecer Irán. Y bueno... soy un turro. Aunque pensándolo bien, soy un boludo. ¿Qué me voy a llevar de esta vida? Desastres. De esto se dan cuenta en todo el mundo menos aquí, porque este es un país de hijos de puta. Lo digo con dolor porque es el mío, pero es así. Ya no queda nada del espíritu de los Jefferson o los Lincoln, ni siquiera de Roosevelt. Y yo soy su producto. Iré al infierno, si existe...”.
Después de interrumpir un segundo su soliloquio para escupir un maní, agregó que ahora no sabe que hacer con la vida que le queda por delante: “Creo que voy a sacarle los ojos a un pajarito o violar a una nena. No sé que haré. Voy de un lado a otro de esta sala pensando qué más puedo hacer para que todo se vaya a la mierda de una vez y ya no se me ocurre mucho más. Pero bueno, esta es la vida...”.
Después de pronunciar aquella última frase, el presidente se levantó en forma intempestiva y abandonó el salón. Dos tipos grandotes de anteojos oscuros y con cara de Swarzenegger balearon a todos los periodistas para que no quedase testimonio de las palabras de Bush. Yo alcancé a escapar por una de las puertas pero afuera me esperaba otra bestia que me reventó la cabeza con un puño metálico. Si alguien lee este se lo debe agradecer al tipo que me hizo la autopsia porque me tragué el mini casette.

Tags: humor

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23 Abril 2006

UN PIANO DE COLA

Siempre tuve la impresión de que algunas expresiones artísticas se hicieron para que las disfrute exclusivamente el intérprete. Se concibieron para adentro, se ejecutan para adentro, y a lo sumo puede compartir el goce un amigo, la suegra o uno de los miembros de esas cofradías tan particulares que las rodean. Es el caso de los recitales de jazz cuando los músicos se internan por los caminos de la improvisación y están cuarenta y cinco minutos fraseando en dos tonalidades (tingui-tungue, tingui-tungue, tingui-tungue..) sin regresar a la melodía principal. Mientras ellos se miran con caras arrobadas, se hacen gestos cómplices y transpiran, uno se siente testigo involuntario de un acto privado. Como si hubiera entrado sin querer a la pieza mientras se estaban cambiando los calzoncillos.
Esto viene a cuento por la obra de teatro que fui a ver la otra noche por voluntad de mi mujer, una entusiasta del arte verdaderamente desaforada....
El título ya invitaba a la duda: “Trío para madre, hija y piano de cola”. Hummm... demasiado pretencioso, pensé. Pero el escenario en el que se ofrecía, el oficial Teatro San Martín, apaciguaba mi instinto por el rechazo. Supuse, erróneamente, que en aquel ámbito estaría a salvo de experimentaciones y vanguardismos llevados al extremo. Me equivoqué.
Ojo, aclaro que uno no es un troglodita que lo único que soporta es “Las de Barranco” o “Cuando los árboles mueren de pie” con Amalia Sánchez Ariño. Es más: me he bancado cada bodrio que deberían distinguirme como “ciudadano ilustre de la ciudad”. Anduve por cada tugurio, soporté tanto grito destemplado, vi correr como idiotas arriba del escenario a cientos de actores pelados y actrices gorditas, que para colmo después se quedan en pelotas... En fin, creí que ya había pagado la factura del espectador desprevenido.
Pero la otra noche volvieron a atraparme y no tardé en confirmar mis sospechas apenas comenzó la ¿obra?. Se las cuento rapidito para no afectarles las neuronas.
Bajan las luces, silencio. La escenografía: tres cosas. Un piano de cola –obvio-, tres sillas raras, bien hechas para el culo a propósito. Y dos cosas rectangulares como si fueran cajas largas. De fondo, paneles blancos... La tumba estaba lista.
Entra una vieja. Silencio. Camina como pisando huevos y en cámara lenta. Se sienta el piano y empieza a tocar dos notas alternativamente, una muy grave y otra muy aguda. Tooon, tiiiin, tooon, tiiin, así durante unos cinco minutos. Tooon, tiiin... (“¿cómo hago para irme?”, pensé en ese momento). De pronto, veo que entre los paneles asoman dos actrices, miran a la vieja, y se van. Me sentí identificado con ellas. Pero no, al rato regresan. Y se van otra vez. En qué quedamos...
La vieja se apiada del público y deja de martirizarnos con su concierto para dos notas. Ahí deduzco que no sabe tocar y que es otra actriz que ahora dirá un parlamento. Error. Se queda estática y pone sus manos arriba del piano. Entran las actrices. Una es joven, la otra de mediana edad. La joven dice que se llama Zoe. Qué nombre más rebuscado, pensé, confirmando que la obra era pretenciosa.
Zoe se sienta en una de esas sillas hechas para el carajo, se mira las rodillas, y pronuncia la primera palabra: “frutillas”. Y se queda en silencio.
Miro para los costados y advierto con pavor que no puedo irme. Estoy encerrado. A mi izquierda hay una baranda que llega hasta el piso. A mi derecha, todas las butacas ocupadas y son unas cuantas. Estoy perdido.
Zoe empieza a decir otras cosas, no sea cuestión. Está como enojada o conflictuada, aunque no se sabe todavía porqué. Mira a la vieja con cara de asco, pero la vieja no se da por enterada. Al rato, la vieja arranca de nuevo con el piano, pero esta vez toca otras notas. Se escucha una melodía desvencijada, depre, lenta, insufrible.
La actriz de mediana edad dice que se llama Amanda y habla con Zoe. Se las escucha más o menos porque el piano sigue sonando. Hablan de no sé qué cosa, como que discuten y después se amigan. Y después miran a la vieja mal: parece que es la turra de la noche para todos.
Amanda se va y regresa luego con una fuente. Se la da a Zoe, que sigue sentada mirando a la vieja. Adentro hay uvas y Zoe come algunas mientras dice cosas. La vieja para de tocar y se va. Alivio en la platea.
Al rato regresa la vieja y toca. Se va Zoe. Amanda encara a la vieja y le echa en cara no sé qué, pero la vieja no se da ni por enterada. Mira el piano, toca, para. Vuelve a tocar.
Regresa Zoe. Camina hasta la mitad del escenario. Se hace la nena y lee un texto en una libretita mientras se hamaca para expresarnos que tuvo una regresión infantil. Algo pasó en su infancia con la vieja. No llego a darme cuenta porque solo me concentro en mi reloj.
De pronto, Zoe camina hasta una de las cajas y se pone en bolas. Un segundo. Se mete en la caja que, desde entonces, será una bañera. Hace como que se baña y después se va.
Amanda encara de nuevo a la vieja. La acosa, la interroga, le grita. La vieja no sabe/no contesta. Solo jode con el piano cada dos o tres minutos.
Vuelve Zoe, ahora vestida, con una valija. Se abraza con Amanda. Se sientan y vuelven a hablar de cosas que les ocurrieron en Egipto, en Pakistán, en Europa del Este. Nada de Uruguay ni Mar del Plata, que va...
Zoe se levanta, llega al borde del escenario y se vuelve a poner en bolas. Si: se vuelve a bañar. Amanda se va. Zoe sale de la bañera, se viste, y encara a la vieja que no para de tocar.
Se va Zoe. Se va la vieja. Vuelve Zoe y se mete debajo del piano para decirnos que tiene otra regresión infantil. Se levanta agarrándose de los bordes y temo que el instrumento se venga en banda. Pero no.
Vuelve la vieja con una especie de madera cubierta de felpa verde. La apoya en las teclas de la derecha mientras con la mano izquierda toca un par de graves. Todo al mismo tiempo. Después para y se levanta. Pienso que le a revolear el palo por la cabeza a Zoe, pero no. Camina hasta el fondo y regresa al piano, como si se hubiera perdido.
Vuelve Amanda, ella también con una valija. Se abraza con Zoe. Miran a la vieja, ahora ya no con cara de asco. Como que la perdonaron o algo así. Después se van. Queda la vieja sola, quien entonces toca una pieza de Schubert. La peor de todas las que escribió, seguramente en una noche de borrachera. Y ya está. Terminó la obra. Duración, una hora y pico, que se sintieron como tres mil.
El público aplaude, no sé si porque entendieron o porque terminó su cautiverio. Los artistas saludan, se encienden las luces.
Busco la salida con desesperación. Me siento un boludo útil.
En la calle enciendo un cigarrillo. La vida sigue andando. Vuelvo a nacer.

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27 Marzo 2006

ME ESTOY HACIENDO POPULAR (POPULAR DIJE, NO COPULAR)

He recibido cientos de mensajes en mi casilla de correo. Estos son algunos y los quiero compartir con ustedes. Sepan disculpar:

-Carlos Aróstegui, de Capital, me pide que le saque fotos a mi perro y las incluya en mi blog como hacen otros.

-Luis Mattiauda, de Avellaneda solicita fotos de Luciana Salazar

-Patricia, de Villa Dominico, me alienta a que siga así, derecho, sin doblar, que voy bien.

-Héctor Arizmendi, de Lobos, reclama más MP3 de D’Arienzo.

-Lucía, de Paysandú, dice que la vuelvo loca.

-Clara de Tritus, de Villa La Angostura, me remite un poema:
“Nada, nada./ Me esfuerzo y nada./ Me siento una y otra vez/ y nada./ Pienso en ti, en mí, en sí y en fa/ Y nada./ Nada nada queda en tu casa natal.../ Tabla blanca, azulejos rojos/ Y...y... y...nodoro?.../ Nada, nada./Estreñimiento, le dicen”.

-Ricardo Barrera, de España, me envió un mensaje de felicitación el 11 de diciembre que recién acabo de recibir.

-Juan de Dios Peza, desde el más allá, me felicita por haberlo dejado de joder.

-La administración de mi edificio me pide que pague las expensas atrasadas.

-Blas Pingas, de Buenos Aires, me pregunta si yo era el Caballero Rojo en la trouppe de Karadagián.

-Luisa Delfino, de General Pintos, dice que me escucha.

-Tabaré, de Montevideo, me manda a la puta que lo parió por romper las bolas con las papeleras.

-M, de la Coctelera, promete volverme a incluir como amigo por dos días.

Bueno, eso es todo por hoy....

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BREVE SINOPSIS DEL PAPAGAYO

El papagayo es un ave trepadora, aunque todavía no pudo desbancar al león como rey de los animales. En algunas regiones recibe el nombre de “grillo con plumas” por su canto repetitivo y monótono, “cacatúa de Nicaragua” por ser originaria de ese lugar, y “Evair Ochoa”, por su parecido con cierto futbolista brasileño del pasado. En la antigüedad era objeto de todo tipo de homenajes ya que se lo consideraba un ave sagrada y con influencias en la corte celestial. Se cuenta que los mayas lo adoraban, sobre todo después de prepararlo al horno de barro.
Los poetas del medioevo le han dedicado varias coplas lastimeras, calificadas así no tanto por su tono melancólico sino por su baja calidad.
Papas y reyes tuvieron papagayos como mascotas. Francisco I de Francia tuvo un papagayo como consejero real, aunque hay historiadores que sostienen que en realidad se trataba del conde de Anjou. El Papa Urbano I, llamado así por haber nacido en una ciudad, también apreciaba mucho a estos animales e inclusive llegó a organizar “riñas de papagayos”, las cuales comenzaban después que se hacían públicas ciertas intimidades de la especie.
En el escudo de Indonesia figura un papagayo de siete colores, algo que todavía resulta inexplicable hasta para los propios indonesios.
Durante la primera Guerra Mundial, después del lanzamiento de gases tóxicos, los papagayos fueron perseguidos casi hasta el exterminio por los ejércitos francés y alemán por considerarlos los causantes del conflicto armado.
Una leyenda de Nueva Guinea, que aún se mantiene viva, refiere que el mundo se creó a partir de un huevo de papagayo, muy posiblemente el derecho.
En el jazz moderno algunos músicos utilizan papagayos en sus orquestas para despertar al público al finalizar sus largas improvisaciones.
En los hospitales es proverbial el uso de estas aves para que los varones puedan desagotar sus riñones, tarea que las ennoblece. Según los ornitólogos, el papagayo es pariente del loro, aunque él no lo sabe.

CANJES

Tarántula negra y lustrosa. Muchas patas. Por antídoto contra veneno de arañas. Urgente.

Pesos por dólares. Hasta 3,15 pago. Segundo arbolito de Corrientes, viniendo por Suipacha. Mano derecha.

Mujer rubia y de ojos azules. Pechos enormes. Culta, fina. Situación económica asegurada. Setenta jóvenes velitas. Por mina de veinte, poco uso.

Pollo vivo, grande. Con plumas. Come boludeces: no problem. Caga sobre papel de diario. Por destornillador o Victorinox usado. O cualquier cosa.

Libro de Bryce Echenique por cualquier otro, siempre que sea original. Pago diferencia.

Reproductor de magazines de Rambler Classic por reproductor de cassettes de Peugeot 405. Regalo magazines de Donna Summers y Bee Gees.

Colección revista Billiken por dos o tres años de revista Penthouse o Playboy. Mandar mensaje de texto.

Reproductor de cassettes de Peugeot 405 por reproductor de CD de Fiat Tempra. Regalo cassettes de Pet Shop Boys y Cristina Aguilera.

Dos libros de Heiddeger y uno de Derrida por ejemplares del diario deportivo Olé correspondientes al mundial de fútbol pasado.

Reproductor de CD de Fiat Tempra por reproductor de MP3 de Citroen C4. Regalo cd’s de Blur y La mona Jiménez.

Milanesas de soja. Varias bandejas. Por dos kilos de asado de tira cortado al medio.

Citroen C4 chocado. Tiene arreglo. Por pierna ortopédica y ojo de vidrio. Regalo reproductor de MP3.

EL AMIGO INVISIBLE

Mis respetables amigos, casos y cosas. En Bolundia, tu pueblo y el mío, hay una especie de mantarrayas que come hojas de laurel. Este pescado, porque hay que llamar a las cosas por su nombre, facilita de esa manera la digestión que sigue a la pesca, porque entonces ya se encuentra aderezado. Hay algunos –siempre existe gente disconforme con todo- que argumentan que no es un pescado para comer porque es más duro que la mierda. Bueno, a ellos les digo que peor es comer esos chorizos roñosos que comen antes de entrar a la cancha. Bueno, hoy hemos viajado por el mundo de la gastronomía y la naturaleza, así que pueden quedarse satisfechos. Les habló el amigo invisible.

REFLEXIONES

*“Vade retro Satanás” no es una frase de amor que te hará ganar nuevas conquistas.

*Si quieres saber si aun eres adolescente solo tienes que contar cuántas veces dices la palabra “boludo/a” por día, cuántas “chabón” y cosas así.

*Nunca fumé, pero ahora que no se puede fumar en ninguna parte he decidido empezar a fumar. Yo soy así de rebelde. Es más: hasta una vez me puse una camiseta que decía “Vivan los Redondos”...

AVISOS GUGUEL

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*Partido político de reciente formación necesita extras para acto de lanzamiento. Prometemos pagar bien.

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*Clarividente arregla tu vida. Tarot, quiromancia, leo la borra del café e interpreto la forma de los soretes. (Bruja Any)

*Cambio cinta scotch por whisky scotch, cualquier marca. Duplico oferta anterior. Preguntar por B.Odo.

*Vendo computadora con software de avanzada (photoshop, linus, windows, firefox, etc) por no entender una mierda. Mandar mail.

*Se necesita para geriátrico hombre que sepa colocar antena en la terraza para poder ver el canal 2 de La Plata.

*Convento solicita monjas con hábitos de higiene y provisiones de polvo pédico. Enviar carta manuscrita a la Congregación de las Carmelitas Descalzas.

FRASES Y DUDAS SURGIDAS SOBRE EL INODORO

*No desearás a la mujer de tu prójimo, sobre todo si se viste con batón y tiene los talones encallecidos.

*Soñaba con ser pastor, como su perro.

*Es ateo: no cree en la existencia de los curas.

*Tanto va el cántaro a la fuente que al final se pudre.

*¿Cómo harán los sordomudos italianos para comunicarse por señas con los sordomudos finlandeses?

*Era perseverante. Quería vender diarios en la calle y lo consiguió.

*Si Nueva York es el ombligo del mundo, ¿qué vendría a ser la isla de Cuba?

*Su única condición deportiva era que tenía pie de atleta.

*Quiso saber si la pluma y el acero pesaban igual al caer en el vacío pero se olvidó de retirar el pie.

*Es tan moderna que la única enfermedad que padece son los ataques de pánico.

*Cuidate de las malas lenguas porque pueden arruinar tu vitel thoné.

*En el amor a veces hay que decir un “te quiero”. Aunque nos repugne la idea.

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